EL IDIOMA DE LAS FLORES
- Laura Camila Lugo Wilches
- Dec 3, 2025
- 1 min read

La naturaleza es el mejor reflejo de la creación de Dios, la muestra perfecta de cómo cada uno de nosotros tiene un propósito y un lugar único en medio de su gran creación.
El propósito está allí, no es algo tangible ni hay reglas de cómo alcanzarlo; a veces incluso me cuestiono si existe un “deber” de cumplirlo. De algo que sí estoy segura —por lo menos por ahora— es que existe, no se ve, pero se siente, y la mejor forma de sentirlo es a través de los dones divinos: semillas entregadas para ser aliadas, cómplices y brújula constante en nuestro caminar.
Con el paso del tiempo solemos olvidar esos tan preciados dones. O quizás no los olvidamos, el ruido externo nos contamina tanto que terminamos desconfiando de ellos. Es allí donde está la magia de la naturaleza, quien —siempre y cuando estemos dispuestos a escucharla— nos susurrará sus secretos, convirtiéndose en la mejor aleada para reconectar con aquello que llevamos dentro. Si bien a cada uno le revela secretos diferentes, te compartiré algunos de los míos...
A la montaña le pido fuerza y fortaleza; me recuerda contemplar desde la calma, sin afán, y ser símbolo de respeto sin hacer ruido o imponerse sobre otros. Al río le pido contención y apertura, para recibir, soltar y fluir conmigo y con mi entorno. Finalmente, a las flores les pido que guarden mis secretos y me recuerden acompañarme a florecer y a marchitar, y a no olvidar que somos un reflejo constante del amor que cultivamos.
¿Y a ti qué te susurra?









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