AMAR SANA
- Romina & Bartolo

- Dec 4, 2025
- 3 min read
Updated: Dec 5, 2025

¿A quién sana?
Esta columna será algo atípica, tendrá contenido que tal vez usted no entienda, no comparta, o le cueste leerlo; pero tranquil@, si llego a este artículo es para algo. Dese la oportunidad de consumir contenido libre de condiciones para su alma y tenga apertura a transformar algo que aún no sabe que quiere transformar, y si definitivamente no vibra con usted, en la próxima edición sáltese esta página, pero de vez en cuando, lea lo que una adulta joven sin experiencia en ser adulta tiene para decirle al mundo.
En este momento tengo tanto por compartir, pero elijo empezar a la antigua, agradeciendo a la revista por publicar mi contenido, por brindarle a la sociedad un espacio seguro (de esos que no encontramos fácilmente), por la libertad de expresar sin restricciones lo que pasa por mi cabeza, y al universo o fuerza divina en la que usted crea, por permitirnos coincidir en esta vida y en este espacio.
Dicho esto, empezaremos con algunas definiciones básicas para lo que nos espera más adelante, no sin antes resaltar que, son definiciones que no va a encontrar en el diccionario, definiciones que luego a su criterio podrá modificar, adaptar o adoptar para usted mismo, su vida y la de quienes lo rodean.
Aquí vamos:
Valentía: timbrar en una casa y salir corriendo, dejar un trabajo sin tener otro, tomar un avión a un país desconocido, hacer las cosas de una forma diferente, sin referente, solo con la confianza de que saldrá bien.
Confianza: subirse al auto de quien está aprendiendo a manejar, sin garantías de que lo hace bien en la práctica, pero tranquilos porque paso la teoría, pararse frente a una multitud y hablar de lo que sabe o cree saber, decidir tomar un camino que pocos han recorrido y tener calma porque siente que su instinto poco desarrollado pero alineado con su propósito, lo está guiando.
Instinto poco desarrollado: elegir no pasar por una calle oscura porque puede que le pase algo, -este es el momento en el que empiezan nuestras diferencias, y abro mi espacio de queja, reclamo o como usted quiera llamarlo; me sigue pareciendo inconcebible sentir miedo al caminar por las calles oscuras, tomar un auto en la calle, andar con ropa que atraiga miradas, me parece injusto que la mayoría de personas deba pensar más de dos veces este tipo de decisiones porque unos pocos puedan causar daño con otras decisiones, ojo, ninguna es buena o mala, solo hablo de decisiones que perjudican a otros, pero ya tocaremos este y muchos otros temas polémicos-. Sigo con mi definición, a veces resulta extraño decir que “estamos siguiendo nuestro instinto”, pero ¿Cómo explica uno que el cuerpo simplemente sabe, pide y da lo que el ser necesita? Es más sabio que nuestro propio cerebro, porque guarda memorias de las que nosotros no somos conscientes y nos guía por caminos de sensaciones que nos obligan a volver a lo básico, como sentir calor cuando nos acercamos al fuego, frío cuando tocamos hielo, cosquillas en la cara cuando jugamos con una pluma, hambre, sueño, ganas de ir al baño, en resumen, el instinto es todo aquello que nos reubica en el camino trazado para que recorramos la vida. Y es poco desarrollado, porque con el tiempo vamos bajándole al volumen para no escucharlo, y tomamos caminos que la sociedad, nuestra crianza, y en general nuestro entorno, nos convence de que es lo que “debemos hacer”, así que terminamos confiando más en el exterior que en lo que tenemos dentro.
Propósito: es la intención de ver y disfrutar lo que tenemos en las manos, quedarse horas en el parque viendo al perro correr detrás de la pelota y no tener afán por entrar a trabajar, escuchar amigas hablar de la misma historia durante días enteros si es necesario para que al final terminen diciendo “no sé porque empecé a contarte esto”, sentarse a escribir escuchando los pajaritos de fondo, bailar sin escuchar música, amar… todas y cada una de las experiencias que da una vida común y corriente. Porque afortunada si soy, descubrí que vine al mundo a amar, así que amo todo, hasta lo que no sale como yo esperaba, lo que me saca sonrisas y lágrimas, ¿y lo que duele? A eso lo amo más, porque mueve en mi interior fibras que tejen un ser más sensible, empático y conectado con las heridas de otros, lo que me permite amar de verdad.
Hasta aquí llegamos por hoy. Si no sabe a qué vino al mundo, disfrute lo que lo rodea, admire lo simple, cierre los ojos para sentirse a usted mismo, escuche su instinto y confíe en que el universo siempre le dará la valentía necesaria para que recorra su propio camino.
Amar sana, sana a quien ama y a quien es amado.










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